Buenos días papito

En mi viaje a Colonia tuve diferentes experiencias. Una que destaco y que origina esta inmediata entrada en el blog luego de mucho tiempo es la siguiente.

Resulta que trabajo en el comedor del hotel todo los días y me sorprendió una pequeña que pasa sus días con sus padres. Debe tener unos cinco años o unos setenta centímetros, no se, no soy bueno calculando esas cosas.

El asunto es que con el correr de los días vi que la niña es muy educada y saluda a todos en el comedor tanto cuando ingresa como cuando se va. Incluso aquellos que no entienden el español se dan cuenta de la simpatía de la niña.

Esta mañana, luego de hacer el check-out me encontraba por última vez trabajando en el comedor del hotel y en una mesa del fondo estaba el padre de la pequeña con su Mackbook en otra mañana tranquila como es por estos lares. Hasta que apareció otra vez la niña acompañada por su joven madre preparadas para el desayuno. Y en ese momento la niña vio a su padre y cruzo el largo comedor al grito de “buenos días papito, buenos días papito, que linda mañana, que lindo verte papito querido” y se fundieron en un abrazo que aún siento.