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El llanto de un ídolo era lo único que se sentía en aquel vestuario después de la derrota frente a la selección alemana en la copa del mundo.

La primera renuncia a la selección nacional estaba decidida. Sólo la habilidad del vicepresidente de la FIFA era capaz de revertir la situación. Y este le preguntó lo que quería para quedarse. Y la respuesta de Lío fue -quiero a Martino de técnico- y El Tata se hizo técnico.

Mientras la selección chilena celebraba su primera Copa América el llanto volvió a escucharse en el locker del diez pero esta vez la renuncia no fue tácita aunque se hizo pública en los medios por algunas semanas. Más tarde, luego de convencerlo por segunda vez, se negaron los rumores desde el propio entorno del jugador y arrancaron las eliminatorias con el objetivo puesto en la Copa América Centenario.

Pero la historia se repitió y renunció por tercera vez, aunque ahora frente a las cámaras.

Esta vez no hay nada para ofrecer ni nadie para prometer algo que revierta la decisión. Esta vez depende de todos los argentinos y de sus fanáticos seguidores para que esto se revierta.

De todas formas creo que él tenía decidido renunciar definitivamente a la selección en esta Copa América y cerrar una etapa que le provoca más penas que alegrías.

Probablemente tenga en mente más objetivos personales que profesionales. Y los hinchas de la selección deberán acostumbrarse a sus ausencias con la ilusión de que esto se revierta en cualquier momento.